miércoles, 18 de agosto de 2010

Actitud mente de principiante

Buenos días compañeros,

Adjunto la lectura recomendada para la sesión del próximo sabado.  Saludos.



ACTITUD MENTE DE PRINCIPIANTE




Cuando nacimos e iniciamos el camino de las vida, nuestra actitud ante la misma era de principiante. Nos abismábamos con el sol, las estrellas, el mar, la naturaleza, las palabras y la sabiduría de papá y de mamá y de las maquinas que íbamos conociendo.



Constantemente tratábamos de conocer el mundo por nosotros mismos. Nuestro medio ambiente a veces nos permitía hacerlo, entonces, queríamos entender cualquier objeto que caía en nuestras manos. Una vez lo entendíamos a nuestra manera, es decir con Mente de Principiante, en no pocas ocasiones desarrollábamos nuestra inventiva y aparecían juguetes imitando los conocidos, con la creatividad propia de nuestra Mente de Principiante (Mente Abierta), elaborábamos nuestras propias creaciones tomando elementos de aquello que íbamos descubriendo y parecía que en nuestra Mente de Principiante desempeñaban otras funciones diferentes a las que tenían los conocidos.



Nuestra creatividad estaba libre y dispuesta a incursionar en la vida que se nos presentaba sin ningún temor y estábamos dispuestos a enfrentarla por nosotros mismos.



Poco a poco, muchas personas sin darse cuenta, bien por malas experiencias o porque el medio ambiente ni se los permitía fueron cerrando su mente y abandonando esa actitud, convirtiéndose así en personas con actitud de “expertos” ( temores, prejuzgando, viviendo el pasado con tristeza y el futuro con angustia, convencidos de que los juicios a priori son reales, etc ), afortunadamente el ser humano conserva como una necesidad natural el hambre de creatividad, su necesidad innata de búsqueda de identidad, de encontrarla a través del conocimiento de su entorno por si mismo y lograr verse tal cual es. Es así entonces que si su mente se cierra en una dirección dirige su energía creativa en otras direcciones: artística, liderazgo, voluntariados, etc. Unas veces, según se lo permitía el medio ambiente en forma adecuada e infortunadamente, otras en forma inadecuada: delincuencia, autodestructiva etc.



En muchas ocasiones, esta misma actitud de principiante nos permite lograr un equilibrio entre las dos fuerzas antagónicas – actitud de Principiante Vs Actitud de Experto y creamos nuestros propios mecanismos de tal manera que nos permita dar salida a la creatividad en forma positiva en algunos roles y neutralizar en otros, sin un aparente esfuerzo nuestra actitud de Experto.



Cuando alguien inicia un programa de trote, gimnasia, un trabajo nuevo y otra actividad inclusive el estudio, o cambia de vida, bien porque forma pareja, etc. Sino mantiene la actitud de principiante, pronto puede llegar a sentir que cae en la monotonía y que esto no le aporta nada nuevo; trata al menos de suspender lo que inicio con tanto entusiasmo y mutiles expectativas.



Si un no Cristiano lee el padre Nuestro por primera vez y lo hace con actitud de Mente de Principiante; puede percibir la inmensidad del mensaje y llenarse de un gozo especial con él. Luego si lo repite diariamente con la misma actitud, va perdiendo par él el sentido y poco a poco va sintiéndose como un experto en recitar el Padre Nuestro y pierde así su objetivo.



Igual ocurre con la lectura de un poema por primera vez o con la lectura de un libro. El cual, tal vez no volvamos a leer, puesto que ya asumimos una actitud de expertos en él y no lo tomamos por segunda vez, como si fuere la primera, pudiendo así encontrar significados nuevos a esta última lectura.



Cuantas veces escuchamos un dirigente nacional, con tu actitud de principiante, luego cuando recibimos copia de su disertación, optamos por no leerla de nuevo, puesto que ya tomamos una actitud de expertos en la mente del dirigente. Quizás si lo hubiera hecho, encontraríamos en esta lectura con actitud de Mente de Principiante nuevas facetas del dirigente en mención.



Todos estamos familiarizados con la frase de Sócrates, cuando dijo: “solo sé que nada se”. La primera vez que la escuchamos con Mente de Principiantes, captamos el mensaje pero luego de tanto repetirla y oírla, perdimos el sentido original de la frase y cambiamos de actitud hacia ella. Esta frase encierra el verdadero sentido de la actitud de la Mente de Principiante.



En el Japón existe la expresión SHOSHIN, que significa Mente de Principiante. El fin de toda practica Zen, es conservar siempre nuestra Actitud de Principiante. Estar por lo tanto, alerta a las circunstancias especificas de cada instante, conocer nuestra realidad, la cual nos rodea en el momento mismo que estamos viviendo, tomar de él, los signos que ésta realidad nos da para, sin preconceptos, mirar claramente la realidad tal cual es el aquí y el ahora.



El entendimiento comienza con el reconocimiento de nuestra ignorancia – este es el ACTO al cual se refieren los orientales, es decir dejar nuestra actitud de expertos y abrir nuestra mente, una historia Zen, acerca de un profesor universitario trata este aspecto directamente. Al profesor se le produce curiosidad la reputación de un viejo maestro, respecto por su sabiduría y decide visitarlo. El monje lo recibe en el templo y lo instala en un cómodo cojín.



¿Le gusta el té? Le pregunta ofreciéndole una taza al profesor, éste asiente con un movimiento de cabeza, sosteniendo la taza mientras el maestro vierte en ella un fino chorro de té. El líquido sube rápidamente hasta llegar a unos dos centímetros del borde de la taza y el profesor alza la mirada. El maestro continúa vertiendo el té el profesor suelta la taza mientras le dice: “¿Qué hace usted? “El maestro toma la taza de nuevo, la llena y se la ofrece de nuevo al profesor diciéndole “Esta tasa es como su mente, usted no puede oír nada porque ya está llena”.



El maestro Zen, Shunryu Suzuki: “En la mente e Principiante hay posibilidades infinitas: en la del experto hay pocas”: esta historia Zen nos muestra de una manera directa, la diferencia entre la Actitud de Principiante – Mente abierta, llena de posibilidades, capaz de mirar las circunstancias de la realidad en el presente y libre de preconceptos – y la actitud de Experto llena de experiencias y preconceptos, mente cerrada, con muy pocas posibilidades de admitir nuevas experiencias.



Hoy mismo, cuando usted inicia este DIPLOMADO, su actitud es básicamente de PRINCIPIANTE. Procure permanecer en ella durante el trabajo que vamos a realizar y para tal fin liberarse de preconceptos y viejas experiencias. El trabajo vivencias que vamos a realizar la introspección que represente, depende básicamente, de conservar esa actitud.



Si durante el proceso se da cuenta que se está encasillando en algún marco de referencia, procure replantearse y darse cuenta si está cambiando su Actitud de Principiante a una Actitud de Experto. En igual forma de recibir retroalimentación del orientador o de un compañero, recuerde que el encasillamiento puede ser tendencia inconsciente y por lo tanto usted no se da cuenta de ello. Replantee su posición con MENTE ABIERTA aquí y ahora ante el trabajo que estemos realizando.

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